Navegar en Ibiza, mucho más que fiestas y noche

05-19-2016

Conoce Ibiza navegando en un yate

Una de las islas más conocidas de Baleares es Ibiza, exponente de la movida hippy de los 70, y lugar de vida nocturna. Pero además de fiestas, la isla presenta una gran personalidad con calas para descubrir, arquitectura típica balear y zonas donde navegar en barco para adentrarnos en una naturaleza marina única. Contamos con yates especiales para celebrar una fiesta a bordo o con el fin de pasar un día relajado junto al mar.

Vamos a la playa

Una jornada de relax, de placer y de sumergirse en auténticas playas vírgenes. Mientras tenemos la posibilidad de alquilar un velero para ver estas playas y el color cristalino del mar, también podemos bañarnos en ellas. Pues la extensión de la isla abarca 572 kilómetros cuadrados y nada menos que 210 kilómetros de playas. Descubrir sus calas es algo que apasiona. Algunas de referencia son Cala d’Hort, con el famoso islote de es Vedrà; o las playas  las Platges de Comte, ideales cuando queremos estar prácticamente solos, a las de Platja d’en Bossa o Es Figueral mucho más visitadas y dirigidas a familias. Otras playas, que ya hemos expuestos anteriormente, son las de Ses Salinas y Es Cavallet, en los entornos naturales protegidos.

Actividades en Ibiza

Más allá de bailar y tomar copas en las discotecas más grandes del mundo, Ibiza es una isla dinámica, las actividades se suceden para que el deporte y la naturaleza se den de la mano. Los deportes náuticos son protagonistas de las islas, la vela, la navegación en barco, las regatas y las excursiones para alquilar un barco son las mejores actividades para realizar en Ibiza. Si bien el buceo se está extendiendo, al poder ver un mar de sensaciones interior. 
Los deportes de aventura también se realizan en el mar y en sus zonas montañosas. Por ejemplo, ir en bicicleta para recorrer lugares abruptos, hacer BTT y senderismo, realizar paseos en caballo, observar las calas desde un kayac o un velero, o practicar golf en alguno de sus campos.

Pura naturaleza

La naturaleza ibicenca es variada, los bosques y parques se confunden con el mar, en un colorido especial, que transforma la isla en un mar de calma.

Tras navegar en el barco que habremos alquilado, es momento de dar una vuelta por sus parques. Nombraríamos al Parque Natural de ses Salines, el Parque Natural del islote de es Vedrà, o los bosques de es Amunts, perfectos para hacer deporte al aire libre y descubrir la fauna y flora que habitan en las Baleares. Concretamente, el Parque Natural de ses Salines y la reserva natural de Es Vedrà es el más conocido, agrupando parte de Ibiza y de Formentera. Acoge islotes a los que llegar en barco en un día lúdico y el territorio es rico en acantilados, playas y algunas montañas. Pero lo mejor está en su interior, es decir, el mundo marino protegido con praderas submarinas de Posidonia oceánica. Una planta que preserva a los peces y oxigena las aguas y por ello ha sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Gastronomía, de restaurantes en la isla

La cocina balear tiene su encanto y ofrece productos de calidad que se pueden probar en sus restaurantes. Una opción es llevarse la comida a altamar en un yate o barco y navegar tranquilamente por las aguas ibicencas, y por la noche visitar sus restaurantes que aportan toda clase de platos. Por ejemplo, entre los tradicionales están el arroz marinera, el bullit de peix, la “frita de porc” y el flaó, como postre, elaborado con queso de cabra y oveja y hierbabuena. Los restaurantes modernos se unen a los más antiguos, y las terrazas de estos dejan ver un paisaje inigualable al lado de las playas.

Rutas por las iglesias

Después de amarrar el barco, recomendamos una vuelta por las iglesias de la isla. Son especiales, con una arquitectura fuertemente peculiar, en forma de defensa, porque son las únicas del mundo que se construyeron para tal fin. Sencillas, ubicadas siempre en el centro de sus poblaciones, representan la vida de sus ciudadanos y de diferentes culturas. Entre las más destacadas podemos nombrar la Capilla de la Sagrada Família, en Can Bonet; la Iglesia de Cala Llonga; la Iglesia de Puig den Valls; la Iglesia de Sant Francesc de s'Estany; la Iglesia de Sant Rafel de sa Creu; o la Parroquia de San Cristobal de es Canar.

Sus poblaciones

La suerte de contar con un lugar rodeado de mar es que se puede coger un barco a cualquier hora del día y realizar excursiones. No por ello olvidaremos sus poblaciones, la razón de ser de la isla, con permiso de sus playas. Desde la turística Bahía de Sant Antoni, lugar ideal del que parten barcos para zarpar a diferentes direcciones, a Sant Antoni de Portmany, que destaca por su bahía y su espectacular paseo marítimo. Más allá de las zonas turísticas, están municipios con encantos, como Sant Joan de Labritja, que destaca por la iglesia de Sant Miquel o el poblado de Balàfia con extensos bosques vírgenes y rurales, y Santa Gertrudis de Fruitera, donde reina la tranquilidad, la que nos da el vaivén de los barcos de Ibiza, y que cuenta con tiendas de artesanía y buenos restaurantes. 

 

Patrimonio de la humanidad

En Ibiza también hay otros patrimonios de la Humanidad que merecen ser contados. Es el caso del recinto amurallado de Dalt Vila, una fortaleza costera totalmente conservada, además de los barrios de la Marina, sa Penya y es Soto, los antiguos huertos de ses Feixes, el poblado fenicio de sa Caleta y la necrópolis de Puig des Molins, que también son patrimonio.