Caviar en un yate

Veranear en las aguas de Mallorca los hay de verdaderos fanáticos. Amantes de la navegación y los vaivenes del barco que cada año deciden hacer un crucero u obtener la licencia de patrón de embarcación para navegar en las cristalinas aguas del Mediterráneo. Desde luego, veranear en un yate es un símbolo de estatus, pero todavía lo es más volver loca a una tripulación con las peticiones más rebuscadas y lujosas que puedan pasar por la mente de alguien cuya máxima preocupación no es pagar las facturas. Caprichosos, extravagantes y, sobre todo, forrados de dinero; si los millonarios quisiesen, en vez de viajar en crucero, ordenarían verter el agua del mediterráneo en su bañera, pero, afortunadamente, les gusta demasiado hacerse notar allá donde van.

Por eso, las compañías de yates de lujo estamos preparadas cada vez que uno de ellos aterriza en su cubierta, porque de la noche a la mañana pueden encontrarse con el problema de encontrar latas de caviar ruso en pleno mar Mediterráneo.